Estamos frente a una novela propia del siglo XXI, que busca por medio del tedio y desapego de sus personajes por la vida, un sentido más profundo para soportarla o entenderla. Uno de ellos lo encuentra en simples objetos industriales o mapas que evocan la territorialidad perdida (como sentido romántico) otro en su retorno a la niñez y otro que simplemente no la encuentra y toma la decisión de "autoeliminarse".

Desde el inicio me cautivó en demasía el personaje principal de la historia, el artista Jed Martin, cargado de una vida con profundas cicatrices familiares, su madre se suicidó cuando él era niño y una relación ausente con su padre, lo que lo llevan a ser una persona retraida, introvertida y solitaria.

La historia relatada en tercera persona, comienza a contarnos sobre la vida de este joven artista y como va perdiendo cada vez más la relación con su entorno, hasta terminar en la más absoluta marginalidad del mundo, donde por momentos la caldera (calentador o  calefón) de su departamento se convierte en su única compañia.

En el trascurso de la vida de este artista, van transitando diferentes personajes, la mayoría de ellos muy bien logrados, desde su padre, un arquitecto retirado, una hermosa rusa que termina involucrándose con el artista y el mismo autor de esta novela, que en una especie de "instalación literaria" se temina personificando a sí mismo. Penetra en la novela, al inicio de forma tibia y magistral, pero que se termina apropiando de la trama en la tercera parte del libro.

Está de moda en estos últimos años (sobre todo en el cine) representar estas celebridades que se terminan fastidiando de sus vidas y d el mundo que los rodea, recuerdo la película de Sofia Coppola que ganó el León de oro de Venecia el 2010 con Somewhere, donde el protagonista es un famoso actor de Hollywood, o el último film de Sorrentino The must be the place, con la estrella de rock retirada representada por Sean Penn, por nombrar algunos personajes ilustres, que se retraen sobre sí mismos, que niegan de su éxito y que caen en un tedio absoluto y completamente vacío.

Por la mitad del relato se nos regalan pinceladas de una novela que pareciera provenir de otro siglo, no del siglo pasado sino que del XIX, incluso se hace alguna referencia por los libros que el personaje leía en su niñez. Una fugaz historia de amor que nos da la esperanza o le da la esperanza a Jed Muartin de recuperar el sentido de su vida, con esta mujer rusa que lo conquista desde el primer momento, cuando se conocen en la exposición fotográfica que realiza el artista, centrada en los Mapas de Michelin, empresa en la cual ella trabaja como una alta funcionaria.

El artista que había abandonado tempranamente la pintura para dedicarse exclusivamente a la fotografía, va logrando un veloz ascenso en el mundillo del arte francés y luego internacional, consiguiendo excelentes críticas y adjudicándose cada día más dinero por su obra. Pero a medida que su éxito va creciendo sus relaciones personales van empeorando. Un viaje a Irlanda para contactar al famoso escritor de “Partículas elementales” (como se describe el mismo Houllebecq) lo ayuda para encontrar algunas respuestas a su sentir frente a la vida. Se ve reflejado en la figura del escritor, o tal vez ve en este, la ausente figura paterna que tanto le había hecho falta en su vida.

Lo que es seguro es que se ve altamente atraído por la figura del escritor misántropo, que vive solo en una casa hace tres años, con las cajas de mudanzas aún sin deshacer, bebiendo vino argentino y chileno en grandes cantidades. Luego de este encuentro comienzan a tener algo muy similar a una amistad, para lo que significa este vínculo en este tipo de personas retraídas socialmente.

No pretendo contar todo el argumento, pero lo que si quiero dejar en claro es que es de una lectura altamente adictiva, difiero de muchos comentarios que la catalogan como una obra maestra, tengo mis dudas frente a esta afirmación, pero sí puedo afirmar que es una novela muy bien lograda, que alcanza altos niveles de descripción del sentir humano, o el sentir europeo a puertas del fin de una era industrial que lo marcó enormemente. Lo que la convierten más que en una novela en un interesante ensayo del fin de una era.

Por toda la novela transcurren una gran cantidad de marcas, objetos de consumo masivo, y grandes personalidades del último tiempo, entre los que se encuentran Steve Jobs, Bill Gates o Jeff Koons (que son el material de una nueva etapa artística en la carrera del pintor). Como también personajes secundarios fascinantes, como el caso de Marilyn, su tímida y retraída asesora de prensa que termina convirtiéndose en una mujer extrovertida y muy llamativa.

En el último tercio del libro (está dividido en tres partes y un epílogo) la historia se vuelca hacia una novela de tipo detectivesca, esta vez con el personaje del escritor Houllebecq toma un rol protagonista y hacia el final se describe el epílogo de un artista absolutamente retirado del mundo, que residente en un pequeño pueblo de Francia, siguiendo los pasos del escritor.

En el final de la novela el autor nos da una mirada de lo que será una Francia del futuro (en el 2030- 2040 más o menos) que logró sobrepasar todas las crisis económicas, que logró a su vez conquistar el territorio campestre, convirtiéndolo en un sector de auge económico (turístico) y residencial.

Y sobre todo nos revela una Francia sin el poderío industrial de los siglos anteriores, una especie de vuelta al pasado, un país que retorna a los medios de producción artesanales (importante es la relación que hace el autor con la mirada a la obra de William Morris) lo que crean la ausencia de industrias; la inutilidad de mano de obra conlleva a una retirada de los inmigrantes, en otras palabras, la Francia ideal para Michel Houllebecq.

Un libro genial, delirante y muy crítico de su época, sin duda una de las mejores obras del autor francés, que aunque en un principio pareciera evadir los sentimientos y querer sumergirnos en la banalidad misma de la postmodernidad, termina acercándonos a la esencia de las relaciones humanas y sobre todo a un triunfo de la naturaleza frente al mundo moderno, donde Houllebecq nos grita entre líneas que debemos regresar unos pasos hacia el pasado, para lograr encontrarnos con nuestra humanidad perdida.

Título: El mapa y el territorio
Autor: Michel Houllebecq
Año de publicación: 2011
Editorial: Anagrama
páginas: 379

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