Nicanor Parra, el hombre que puso de cabeza a la poesía en el siglo XX.

Ayer en España se dio a conocer el ganador del premio Cervantes, el más importante de las letras castellanas, las razones para adjudicarse este título son varias y van desde el peso literario de todos los autores que lo han ganado (Jorge Guillen, Jorge luis Borges, octavio Paz, Rafael Alberti y Ernesto Sábato entre otros). Además de contar con el premio más suculento en dinero (125 mil euros) de todos los premios literarios de nuestra lengua.

El jurado(1) presidido por Margarita Salas otorgo el Cervantes al tercer chileno en lo que van de los 37 anos del premio, antes lo obtuvieron Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas (2003).

Pero más relevante que hablar de la importancia del premio Cervantes es hablar de la importancia de su ganador de este año, el chileno Nicanor Parra (1914).

Corría la década de 1930  y el panorama poético estaba hegemonizado por las teorías estéticas de las vanguardias y el modernismo. En Chile el panorama era dominado por las Figuras de Neruda, Mistral y Huidobro. 

Ni el modernismo de Rubén Darío ni las vanguardias, según la visión crítica de Parra, habían sido capaces de captar una mirada fiel de la época, y peor aún habían ido alejando cada vez  más la poesía de sus orígenes.

Convirtiéndola en algo bastante frío y distante, por ende venía perdiendo fuerza en todo ámbito. Algo había que hacer frente a esto, pensaba en  aquel entonces el antipoeta, buscar una salida hacia una poesía más auténtica y más viva.

Para generar este cambio, estudió las diferentes épocas en las cuales se había desarrollado la creación poética para identificar en que periodo se había generado el cambio que la fue transformando en lo que era hasta esos días.

Llegó a la conclusión que la poesía se había transformado radicalmente en el período del Renacimiento, era ahí cuando se había convertido en una poesía cortesana. 

Continuó retrocediendo en el tiempo y llegó hasta la Edad media, en la poesía de los juglares, esa poesía que era picaresca, cantada y recitada por y para el pueblo. Era en esta época donde el antipoeta encuentra rasgos importantes que luego se fueron perdiendo a través de los siglos.

Así es como en estos años Nicanor Parra va elaborando sus ideas, hasta llegar a un año crucial para la poesía chilena. El año 1954, el mismo año que Neruda publicaba su primer libro de Odas, aparece De Poemas y antipoemas,  después  de 17 años de silencio luego de haber publicado su libro de poemas Cancionero sin nombre (1937).

En esta obra elabora un manifiesto en el cual se proponía retornar a los tiempos de esa poesía medieval, no limitándose a repetir los versos o el cantar de los juglares, sino que a devolverle aquella emoción, ese esquema simple y ligado siempre al mundo popular. 

Para que esto se pudiera llevar a cabo en un país que estaba embriagado por sus figuras poéticas, primero debía "bajar de olimpo" a todos los "dioses" de la poesía chilena, partiendo por  el número uno,  "la vaca sagrada" que constituía para Parra la figura de Pablo Neruda.

Así reniega de toda poesía de vanguardia, formalista y todo efecto que aleje a la poesía de su sentido popular. Para lograr esto, tenía que devolverle al poema un lenguaje más cercano a la gente, fácil de captar y apreciar, por ende sus temas tenían que ser relacionados con lo cotidiano, con lo prosaico y no lo onírico de los surrealistas, lo filosófico de los dadaístas o lo metafísico de los creacionistas.

Con su libro Poemas y antipoemas Nicanor Parra comienza el viaje hacia una poesía original, con altos matices de picardía, ironía y cargada de mensajes  hacia los poetas renombrados, con el fin de burlarse de su forma de hacer y ver la poesía. 

Ejemplos hay muchos, como la Oda a unas palomas o Sinfonía de cuna, clara alusión a la poesía de Neruda y Mistral.

Pero independientemente de las rencillas que llevó a cabo contra sus antecesores, cabe destacar que en el fondo se escondía una gran admiración por todos ellos, no eran insultos que profesaba contra los poetas, al modo de De rokha lo hacía con Neruda, por ejemplo, sino que tibias alusiones llenas de picardía, usando los versos y su genialidad para atacar los puntos débiles de sus obras.

Por eso no hay que confundir la antipoesía de Parra con una vanguardia, ni con un movimiento estético ni nada que se le parezca, sino mas bien con un grito o llamado a las nuevas generaciones, para que fueran capaces de buscar dentro de su propia voz y no en otras figuras, una poesía más cercana a su entorno, que a mundos ficticios, paralelos o inexistentes.

Es esa forma de ver la poesía que tanto cautivó a grandes escritores del siglo XX como el caso de Edwards o Bolaño, que  consideraba a Parra como el poeta de idioma castellano más importante en vida.

Una analogía muy potente es la que se hace Elvio E. Gandolfo en el prólogo de la antología  Parranda Larga (Alfaguara 2010) donde se atreve a comparar  la aparición de Quevedo y Góngora en el siglo de oro, con la llegada de Rubén Darío y Nicanor Parra en el siglo XX, ya que los cimientos que movieron y su influencia en generaciones venideras, habría sido de similar magnitud.

Si bien la figura del "antipoeta" no nace con la aparición de Parra, ya que desde  el Quijote que se menciona este término, pasando por Huidobro, Pessoa y tantos otros que hablan de este ser antipoeta, lo que hace Parra es configurar una poesía alrededor de esta figura literaria. 

Antipoesía que es sin duda alguna  "poesía de la más pura" como aclararía Roberto Bolaño en una entrevista realizada el año 1999.

Haciendo una analogía tal vez un poco menos osada que la planteada por Gandolfo,  recuerdo lo que realizó por la misma época que Parra, Raymond Queneau en Francia con la introducción del lenguaje neo-francés, al aplicar el idioma hablado en el idioma escrito.

Con el fin de acercar la poesía a términos más cotidianos, también como respuesta a las vanguardias y todos los movimientos que alejaban cada vez más a la poesía de su sentido popular. Parra se puede decir que seguía el mismo fin de Quenau, claramente por caminos muy distintos, pero bajo una mirada muy similar, ya que los dos provenían del mundo de las matemáticas y la física. 

Si retrocedemos  algunos siglos, tal como lo hizo Parra en su búsqueda, llegamos a La divina Comedia, escrita por Dante en un lenguaje vulgar, rompiendo con la estricta norma de escribir en latín como se hacía en aquella época. Dante escribe La Divina Comedia y la Vita Nuova en el florentino que se hablaba en las calles y que luego pasaría a ser el origen de la lengua italiana. 

Volviendo al siglo XX, las consecuencias de la antipoesía en Latinoamerica son radicales,  influyente en muchos escritores que nacen bajo un panorama bastante diverso al que se respiraba antes de aquel año 1954. Poetas  que observan en Nicanor Parra la nueva voz de la poesía chilena. 

No por nada, luego de estos años viene una invasión o una camada de poetas jóvenes en Chile, casi todos con  voces originales y portadores de una poesía muy propia, como Teillier, Martínez, Zurita, Maquieira, por nombrar algunos.

Generando la fragmentación de la poesía chilena, que ya no se centraba en estas figuras rígidas, sino que ahora era válido cada uno seguir su propia línea poética.

La mejor forma de captar la importante influencia de Parra en la poesía y literatura chilena, se puede  apreciar  en uno de los cuentos del libro Putas asesinas de Bolaño, donde relata que a su llegada a Chile en plena dictadura el primer libro de poesía que compra es la obra gruesa de Parra.

Libro que sería fundamental en cambiar su mirada de ver la literatura. alontanándose de todas las teorías estéticas de la época y observando lo cotidiano y lo común, materia con la cual luego expondría gran parte de su obra posteriormente.

Este es uno de tantos escritores jóvenes que vieron en la poesía prosaica de Parra, algo comparado tal vez con lo que vivieron las generaciones anglosajonas con la llegada del Ulises de Joyce, o los franceses con la obra de Balzac.

A estas alturas de su vida (97 años) es poco probable que se le conceda el Nobel de literatura y en mi humilde opinión creo que no es de mayor relevancia para su carrera, ya que Parra tiene su espacio más que ganado.

Si bien su poesía no es de gran difusión en Chile, sí se respeta mucho su figura y es  constantemente homenajeado. Es uno de los pocos chilenos que no ha tenido que esperar a morirse  para que se le respete y se le agradezca su importante legado. 

Para terminar este artículo que mejor que hacerlo con los versos que el antipoeta discurseó en ocasión del natalicio de Vicente Huidobro.


El que murió más joven fue Huidobro

A los 55

Lihn a los 58

La Mistral a los 68

Neruda a los 69

Moraleja: los inmortales no llegan a los 70….


Nicanor Parra ya lleva 97 y aún sigue dando que hablar.

Larga vida al antipoeta! 

 


Rodrigo Ertti. 2 de diciembre del año 2011

 

(1) Miembros del jurado del premio Cervantes 2011 fueron los siguientes:
El jurado ha estado presidido por Margarita Salas, designada por la Real Academia Española; Gerardo Piña-Rosales, por la Academia Norteamericana de la Lengua Española; José Mª Micó Juan, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE);Olvido García Valdés, por el Instituto Cervantes; Rosa Regás, por la ministra de Cultura; Francisco Giménez Alemán, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Marta Rojas, por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP); Ruth Viviana Fine, por la Asociación Internacional de Hispanistas.
Ha actuado como secretario con voz pero sin voto el director general de Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, y como secretaria de actas con voz pero sin voto la subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Mónica Fernández.

 

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